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Gastronomía


Cuenta Villardompardo con una cocina de las llamadas de campiña, donde las ensaladas, las pipirranas, o unos peculiares gazpachos, son el santo y seña de una gastronomía popular que tiene al aceite de oliva de la tierra como el ingrediente indispensable en todos sus platos. Así, nos encontramos con el popular "hoyo" -pan preñado de aceite que se toma acompañado de bacalao, aceitunas y sorbos de vino-, uno de los pocos platos culinarios que no necesita de este recipiente para ser consumido, pues se toma desde las mismas manos: con una se sostiene el "canto" de pan, o trozo de la orilla o borde de la hogaza, al que se le ha extraído previamente el migajón, llenándose la oquedad resultante con abundante aceite de oliva virgen extra, y volviéndolo a tapar con la miga; sosteniéndolo en una mano se le van cortando trozos con la navaja desde la otra, acompañándose cada uno de una "tira de bacalao", de unas "aceitunas aliñás", y sobre todo de varios tientos a la bota de vino. Vianda popular ésta que tradicionalmente ha servido de sustento a los hombres y mujeres que han acudido a realizar las faenas de la recolección de la aceituna, o en su sencillez ha sido durante décadas, acompañado de azúcar, una de las meriendas infantiles más sanas.

De las ensaladas campiñeras digna de tenerse en cuenta es la "ensalada de alcauciles", que en esta villa se prepara utilizando el cogollo del alcaucil, junto con tomate picado y muy poca lechuga o escarola. No menos representativo de la cocina de campiña que se prepara en Villardompardo es el llamado "aceite y vinagre", plato que aquí cuenta con los mismos ingredientes que el salmorejo de las cercanas tierras de Córdoba, pero con los trozos picados, no triturados.

El preparado culinario que cuenta con más solera entre los villariegos es el que está formado por las populares "migas", siempre acompañadas de sus torreznos, sus chorizos, sus pimientos fritos, sus sardinas arenques, y rematadas con aceitunas verdes, uvas o melón.

En Semana Santa, además de los tradicionales platos de bacalao, insustituibles en las mesas de esta semana de Pasión, o de los potajes de vigilia, muy propios son los llamados "roscos de sartén" y los "gusanillos", que así denominan en Villardompardo a los "pestiños", de tan amplia presencia en la cocina de la geografía provincial. Propios de la noche del Jueves Santo son los "hornazos", o bollo de pan que lleva un huevo cocido en sus entrañas de harina amasada.

Entre su repostería dignos de mención, y sobre todo de ser probados, son los llamados "bizcochos de la princesa", dulces que evocan las antañonas pastelerías decimonónicas de la capital, y de tamaño mayor y mucho más jugosos y delicados que las tradicionales magdalenas caseras.

 




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